Rumores en Entrovia
Había sido un duro día de trabajo en el campo para Melpar Yemekok, y antes de volver a su casa había decidido darse un homenaje y pasarse por la única taberna que hay en Rivanegra para tomarse un buen vino que refrescase su garganta.
El lugar estaba casi oscuro, en penumbra, y el fuerte olor a alcohol llegaba casi a la par que el saludo del tabernero, que incentivaba a tomarse algo:
-Bienvenido ¿Qué va a ser?
-Ponme, un vino. Vengo molido de tanto arar en el campo….
Carcius Saltacharcos lleva poco tiempo ejerciendo pero sabía que, como buen tabernero, debe dar palique a sus clientes para que se sientan cómodos.
-Debe ser mu duro eso de estar todo el día trabajando bajo el sol ¿verdad?
-¿Qué sabrás tu!
En realidad pasar toda la jornada trabajando en el campo sin compañía y bajo el sol no hacía que Melpar fuese la persona más agradable, pero Carcius sabia como contraatacar.
-Em, esto… ¿Se ha enterado de lo que dicen de Villa Komlo?
-¿El qué?
-Pues yo le cuento, vera. Dicen, algunos, yo no, los que vienen aquí y me lo cuentan, que en Villa Komlo se ha montado una gorda.
-¿Una gorda? ¿Cómo que una gorda?
-Si si, pues una gorda, una de las más gordas que se pueden montar, ¡Dicen que los del pueblo mataron a un enviado del Rey!
Melpar se atraganto de la manera más sincera que nunca se había atragantado en su vida.
-*Cof, cof* ¿Pero qué dices? Melpar se limpio los restos de vino de su rostro con la manga mientras levantaba todo lo que podía sus pobladas cejas.
-Lo que oye, pero eso no es todo, resulta que el enviado real se trataba en realidad de nada menos que del mismísimo primo hermano del rey Zagor II… ¡Y encima quemaron después el cuerpo sin vida del desdichado caballero!
-Pues cuando se entere el Rey, se va a cabrear…
Carcius se agacho ligeramente para acercase a Melpar, bajo el tono de voz y entre susurros prosiguió…
-Según dicen, el Rey ya está al tanto, y no solo eso, por lo visto Zagor II en persona quiere averiguar qué ha sucedido realmente y por eso ha preparado una comitiva para viajar él personalmente hasta Villa Komlo.
-Vamos, que se los va a cargar a todos…
Carcius se incorporo.
-Pues no está del todo claro, porque comentan que en aquellos días había extranjeros en el pueblo y todos están que se echan la culpa unos a otros. Unos dicen que si fueron los que ganaron el último concurso ese que hacen alli de cerveza, ya sabe, los Aguasvivas. Otros, sin embargo, dicen que no, que fueron los servidores de Rugan, que cosas dice la gente ¿verdad? Hay quienes culpan a otra familia distinta del pueblo, los Chotacabras, pero resulta que también están metidos en el ajo embajadores de Bort, Shyrm y Mydon que estaban alli en misión diplomática.
-¿Cómo van a haber extranjeros en Villa Komlo, qué se les iba a perder alli? ¿Misión diplomática, eso que significa? ¡¿Pero qué clase de patraña me estas contando?!
-Que no señor, que no es una patraña, se lo digo yo, usted verá, antes yo traía cerveza de Villa Komlo, pero últimamente se ha interrumpido el paso de mercaderes, porque según dicen los mismísimos elfos secuestraron a algunos Aguasvivas y entonces…
-*Glup* ¿Los elfos? ¿Y que más? Ahora me dirás que vino una bruja volando en una escoba o que los arboles se pusieron a andar. Dime cuanto te debo por el vino que me voy.
-Pues una monedita de cobre nada más.
-Ahí la tienes, y otra de propina por el cuento que me has contado.
-¡Que no es un cuento, que es todo verdad y de buena tinta! Pero gracias de todas maneras.
-Hasta mas ver y que Rugan te ilumine.
-¡Gracias y vuelva otro día señor.
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