CONAN, guerrero bárbaro

Las frías Tierras del Hielo, al norte de Bort, fueron durante largo tiempo tu hogar natal. Tu padre, el herrero de tu pueblo, te enseñó algo: en lo único que puedes confiar es en el filo de tu espada. Esa es la verdad del acero. Cuando abandonaste tu tribu encadenado, esclavizado por las huestes del tirano Thulsa-Doom, no derramaste ni una sola lágrima, a pesar de que no eras más que un niño. Jamás olvidarías ese estandarte, una guadaña oscura sobre fondo negro y rojo. Mataron a tu padre, a tu madre, y destruyeron todo lo que habías conocido hasta entonces.Tu adolescencia fue horrible. Todo lo que conociste fueron unas cadenas de implacable hierro unidas a una descomunal rueda de moler trigo. Al menos eso te sirvió para que tu cuerpo y tus músculos se desarrollaran, gracias a lo cual un día un maestro de lucha se fijo en ti. Quería que pelearas en la Arena de Sangre. Tu adiestramiento como esclavo gladiador fue completo, teniendo como maestros a inflexibles monjes de la lejana Kintai y a los mejores guerreros bortios. Fue una época de muerte, acero y dolor.

Por fin, fuiste liberado, y corriste por las llanuras en busca de tu libertad, ya casi olvidada. Tras ocultarte del ataque de unos lobos, encontraste entre unas peñas, en una cripta que hacía mucho nadie había visitado, una espada forjada sin duda por enanos, que desde entonces ha viajado contigo. Con ella en tu mano te enfrentaste a la manada que te acosaba, y venciste. Decidiste viajar a la civilización en busca de aventuras y, por qué no, fama y riquezas.

En el camino has hecho varios aliados que probablemente te ayuden en caso de necesidad. Una guerrera mydonita, Valeria, realmente atractiva, y tan buena con la espada como tú; y un arquero elfo de los bosques de Plata, Subotai. También has conocido a un individuo extraño, quizá un adivino o un mago, pero no podrías asegurarlo. Su nombre era Mako. En cualquier caso, se quedó en el camino. Antes de separaros, afirmó que el destino os juntaría de nuevo.

Y ahora has llegado a Uthgard, una ciudad populosa y civilizada, donde tu fuerte brazo puede resultar útil a mucha gente. Te han hablado del Gremio de Mercenarios, donde sin duda aceptarán un arma dispuesta a pelear a cambio de leones de oro. También has oído comentarios sobre el Templo de la Serpiente, la guarida de una antigua secta, donde los rumores dicen se esconde un rubí del tamaño de un puño. Estarías encantado de que pasara a formar parte de tus pertenencias, aun repartiéndolo con tus compañeros. Pero la magia que seguro alberga el templo te impone cierto temor. Nunca te han gustado los brujos, sean magos, clérigos, o demonios del abismo. Por alguna extraña razón, Mako sí que te cayó bien desde que le conociste, en cambio.

Tus pensamientos regresan una y otra vez, melancólicos, a la nieve y el hielo en que creciste. Y sabes que no podrás descansar hasta que encuentres a ese maldito asesino de tu tribu. Vas a encontrar a ese Thulsa Doom, y entonces pagará por sus actos. Con su cabeza rodando por el suelo que han hollado sus pies de asesino.

TRAMAS PARALELAS NO CONOCIDAS POR EL JUGADOR

(Estas tramas no serían incluidas en la hoja de personaje.)

  • La guerrera está enamorada de Conan.

  • Thulsa Doom es el líder del culto a Korgath, fue Sarkul'Has en su juventud, y ahora es un archiclérigo de Korgath. Es muy poderoso.

  • Uno de los miembros de su tribu, ya anciano, que escapó milagrosamente de la matanza, está buscándole para entregarle cierto objeto de su padre: una capa de oso blanco encantada por los druidas, que le proporcionará protección frente a los conjuros de los hechiceros. Pero para ello tendrá que hacerle cierto favor: conseguirle un elixir de juventud.

  • La espada encontrada es un objeto mágico perteneciente a un antiguo rey enano. Conan no conoce sus propiedades mágicas pero un erudito podría reconocerlas. Si un enano ve la espada la reconocerá y tratará de recuperarla para su pueblo.

  • Han puesto precio a la cabeza de Valeria por el robo de una joya y un asesino anda tras su pista. Valeria lo sabe pero no ha dicho nada a sus compañeros para no compartir la joya. El asesino busca a una guerrera mydonita acompañada por un elfo arquero y un guerrero bárbaro.
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