Religiones

... Y una neblina mística cristalizó desde el caos del poder primigenio, y los Dioses Mayores cobraron existencia: Brishna, Señora del Bien y Guardiana de la Luz; Shan'Drú, la Madre Tierra; Druma, la Sempiterna Oscuridad; y Malak, el Perverso Corruptor [...]. Y Druma y Malak engendraron a Korgath, el Segador de Almas [...] y Brishna moldeó a Rugan, el Heraldo del Amanecer...

Extractos del Libro de los Dioses, escrito en su lecho de muerte
por el archiclérigo Tridiamán de Gormonia, siervo de Rugan.

   

 

 

LOS DIOSES DE HIRKAM

Brishna. La Bondadosa, la diosa de la Luz, la diosa del Bien. Su culto tiene una mayor repercusión en Siriocitria-Kiltasi, país de clérigos y paladines, donde es la iglesia dominante. Por doquier aparecen soles o círculos, dorados o blancos, que simbolizan el poder de la divinidad. Por otra parte, una vez dejadas atrás sus fronteras, no es fácil encontrar una iglesia dedicada a ella.

Sus guerreros sagrados, los Paladines de la Luz, gozan de una reputación merecida como comprensivos (aunque a veces altivos) defensores de la paz, la justicia y los inocentes. Hay tanto hombres como mujeres paladines. Su bondad a veces les lleva a enfrentarse con los implacables Shun'Karith, y no pocas rencillas han salpicado su teórica alianza.

Consideran a los druidas de Shan'Dru con cierta simpatía, mientras que desprecian a los seguidores de Druma por su visión de la muerte. Condenan sin dudarlo a los fieles de Korgath y Malak. No se enfrentarán a ellos abiertamente si no han cometido delitos demostrados contra los inocentes; a no ser que estén en Siriocitria-Kiltasi, donde la herejía está prohibida.

Los fieles de Brishna observan la obediencia y el celibato, si bien no son pocos los paladines que abandonan la orden para desposarse y ser felices en una granja, cuidando de las vacas y los patos.

Extras:

Introducción al culto de Brishna, la diosa solar. Por Ahmal Erain, encargado de la Biblioteca Mayor de Shyrm. (por Ludo Bermejo, Conchi Corrales y Chus Álvarez)

 

 

Rugan. El Implacable, el dios Caballero, el dios del Metal, el dios del Combate Honorable, el Heraldo del Amanecer. También conocido en otro de sus aspectos como Tarkhas "el Forjador", dios de los enanos, portador del hacha y el martillo sagrados. La mitología lo reconoce como hijo de Brishna, siendo por tanto un dios menor, pero es su brazo armado cuando las buenas intenciones no prosperan y hay que recurrir a métodos más expeditivos. Su símbolo sagrado está representado por una pequeña espada plateada o dorada. Pese a ser un dios de menor categoría teórica que Brishna, su culto es el más extendido de todo el continente, siendo el mayoritario en el Imperio de Mydon y en el Reino de Entrovia, y bastante seguido en Siriocitria-Kiltasi e incluso en Bort, a pesar de lo poco creyentes que suelen ser los bortais.

Sus guerreros sagrados, los Shun'Karith, tienen fama de implacables y fanáticos luchadores contra los herejes. En ocasiones esto les ha llevado a enfrentamientos directos con la guardia de numerosas ciudades, pues incluso sin tener atribuciones especiales para detener individuos (excepto en Siriocitria-Kiltasi, donde constituyen la fuerza de élite de sus ciudades), más de una vez se propasan y le toca al ejército del lugar poner las cosas en su sitio. En Siriocitria-Kiltasi, donde se castiga con la muerte la alianza con demonios, y la simple sospecha puede suponer que los reos sean torturados, son los ejecutores de tales penas, respaldados por sus sacerdotes.

Respetan a los clérigos y paladines de Brishna, pero a su entender son demasiado bondadosos y permisivos con el Mal. Consideran ciertamente pusilánimes a los druidas, si bien respetan a los aesires, pues han demostrado su coraje en numerosas ocasiones. No les gusta su forma de ver la vida, pues demasiada libertad conduce al libertinaje, el libertinaje conduce al deseo, y el deseo es el camino más corto para convertirse en un servidor del Mal. Es por ello que si la Ley se lo permite, atacarán sin piedad a los servidores de Malak y Korgath. Respecto a los seguidores de Druma, dudan. No tienen claro que la diosa oscura sea tan mala como la pintan (al fin y al cabo la muerte es un estado más de los seres vivos, no es mala en sí misma), y a veces incluso se plantean alianzas temporales y encubiertas con sus servidores para llegar hasta los herejes esclavos del Mal.

Son extremadamente rígidos con sus votos de obediencia y celibato. No se conoce de ningún Shun'Karith que haya abandonado la orden para contraer nupcias, aunque sí que se rumorea que sus sacerdotes no son tan inmunes a los placeres terrenales. Son famosas las penitencias de los clérigos de Rugan, fustigándose con látigos de seis colas hasta que sus malos pensamientos se alejan.

Extras:

Texto extraído del curso Nociones de la Fe Ruganita , impartido en la Melior Universitatis de Mydonirr, dirigido a los estudiantes de Teología e Historia de las Civilizaciones , impartido por el notable erudito Julius D'Accorie (texto de ambientación ruganita, escrito por Marcos Hidalgo)

 

 

Shan'dru. La Madre Tierra. También conocida en otro de sus aspectos como Shium, dios élfico de la naturaleza. La tradición también cita a Shan'dru como el Dios Juez, el Fiel de la Balanza entre el Bien y el Mal.

Sus iniciados y sacerdotes, también conocidos como Druidas, predican la libertad y el libre albedrío. Portan como símbolo de su diosa una pequeña ramita de algún árbol. Su culto es mayoritario entre los elfos, y está tan extendido como el de Rugan entre los pocos bárbaros bortais creyentes.

Sus guerreros sagrados, los Aesires, son los más fieles defensores de la diosa. No dudarán en enfrentarse en inferioridad de condiciones a cualquier oponente si fuera realmente necesario, y dejar su vida en el empeño. Muchos bortais seguidores de Shan'dru han pasado a formar parte de esta carismática orden.

Observan con cierto desprecio a los seguidores de Rugan, pues los consideran una representación más de la rigidez de las normas establecidas. Los seguidores de Brishna, por su defensa a ultranza de la Vida, son mejor vistos entre los druidas. Por otra parte, no pueden evitar sentir cierta simpatía por algunos fieles de Druma, a los que ven como unos astutos individuos, aunque conocen y temen el lado oscuro de esta diosa. Por último, y pese a ese papel de juez que les otorga la tradición, consideran a los seguidores de Korgath y Malak una plaga que hay que eliminar de la faz de Hirkam; pero no harán nada en su contra mientras no se demuestre que han cometido actos realmente viles. En este caso, los aesires no dudarán en tomarse la justicia por su mano, y se aliarán a paladines y shun'karith en su sempiterna lucha contra el Mal.

 

 

 

Druma. La Seductora, la diosa Negra, la diosa Oscura, la diosa de la Muerte, la diosa de la Luna, la diosa de las Mil Caras. Druma es una de las divinidades oscuras más enigmáticas que existen. No es especialmente malvada sino más bien astuta, insidiosa y retorcida, si bien el propio interés es una de las "virtudes" que sus clérigos defienden con más ahínco, así como la obtención del poder para servir a sus fines más que como un fin en sí mismo. Un servidor de la Seductora no duda en recurrir a todas las tretas posibles para conseguir lo que desea. Su símbolo, un aro o un disco negros, se pueden encontrar no sólo en los atavíos de sus clérigos, sino también colgados discretamente de los cuellos de individuos de reputación discutible, pues se la reconoce como patrona de los ladrones y los asesinos. Al fin y al cabo, las sombras son sus aliados. En otro de sus aspectos, quizá el más terrible, es la guía final hacia el descanso eterno, y los muertos vivientes son sus fieles servidores. Ha sido aliada en numerosas ocasiones de Malak, por lo que su reputación como diosa oscura está muy extendida. La mitología dice que es la madre del dios menor Korgath, y debido al amor por su hijo ha cometido hechos terribles, o eso cuentan las antiguas leyendas.

Los seguidores de Druma procuran evitar a los fieles de Rugan y Brishna, de los que desconfían. Su excesiva bondad a veces les hace sentirse incómodos. Apenas tienen en cuenta a los druidas, pues nada tienen que ver con ellos; aunque reconocen que su visión de la vida y la libertad es un buen punto de vista. Respecto al culto de Korgath y Malak, a veces son aliados para conseguir fines concretos, tras conseguir los cuales procuran alejarse de ellos rapidamente. Y a veces son evitados, pues los seguidores de Druma no suelen estar de acuerdo con la visión demasiado catastrofista y apocalíptica de estos clérigos impíos. Otros clérigos de Druma, en cambio, son apoyos fieles de los dioses Oscuros, y consideran que su alianza da grandeza al culto. Es complicado a priori conocer las inclinaciones de un seguidor de la diosa de la Luna.

Se rumorea que existe una especie de sociedad secreta, la Hermandad de la Luna, compuesta por asesinos que son a su vez clérigos de la diosa de la Muerte. No se ha podido demostrar su existencia, pero su nombre en ocasiones se menciona en voz queda en ciertos ambientes poco recomendables...

 

 

Korgath. El Sanguinario. Dios menor de la Conquista, la Guerra Sin Fin, la Matanza y la Sangre. Una guadaña negra o roja es el símbolo sagrado de este dios, ridiculizando a Rugan y su espada plateada. Se dice que Korgath es fruto de la unión impía de Druma y Malak en el amanecer de los tiempos. Es un dios menor, pero no por ello menos venerado. Su culto se extiende, como el de su padre, por las grandes ciudades de todo el continente. Su culto ha sido prohibido en los últimos tiempos en el reino de Entrovia, pues de todos es sabido que el infame ataque a Rivanegra se gesto en los templos de la Sangre. En cualquier caso no despiertan demasiadas simpatías, y muchos de sus seguidores lo son a escondidas. Pero tampoco es demasiado raro el sacerdote de Korgath que hace gala de su fe, y es incluso probable que haya alguna diminuta y semioculta capilla de Korgath en los bajos fondos de alguna ciudad, que cambia su localización cada cierto tiempo. No son extraños los bárbaros y los extranjeros que a veces reconocen, llevados por el alcohol, que siguen el culto a Korgath.

En los últimos tiempos, se rumorea que el caos ha cundido en el culto, por causas no del todo claras. Unos defienden que el Dios Rugan ha aniquilado a Korgath. Otros dicen que solo está aletargado. La mayoría defiende que agoniza en la Isla de los Cien Mil Volcanes. Lo que sí es cierto es que las hordas korgathitas han ganado en ira y fervor, y llegan a vuestros oídos terribles rumores de matanzas y masacres indiscriminadas allá en el lejano norte, en la frontera entre Mydon y Siriocitria-Kiltasi. Y unos pocos, muy pocos, susurran el nombre de guerreros oscuros surgidos de la desgracia korgathita, pero nadie que los haya visto parece haber sobrevivido.

Korgath, el cruel heraldo de su padre Malak cuando hay que recurrir a cuestiones guerreras. Los terribles Sarkul'Has constituyen el brazo armado del culto de Korgath, y también del culto de Malak, por extensión. Todos los Sarkul'Has rinden pleitesía a los clérigos de Malak además de a los de su propio culto. Su obediencia es proverbial, así como su eficacia a la hora de segar vidas.

Al igual que los clérigos de Malak, no tienen votos de ningún tipo, salvo el de obediencia a sus superiores.

Extras:

Misiva enviada por el Arcipreste Linusidraan al Arzobispo de Entrovia Álvaro Piamonte (texto de ambiantación korgathita de Jose Antonio Gallego)

 

 

Malak. El Corruptor, el dios Demonio, el dios del Mal. Sin duda, si en Hirkam hay un dios malvado oficial, ese es Malak. Señor de todos los demonios que en el Abismo han sido, sus únicos objetivos son acabar con el culto de Brishna y Rugan en Hirkam y subyugar por completo al continente, sea como sea, bajo su tiránico puño. Para ello la traición, el asesinato, la tortura y las alianzas impías con los demonios son tan sólo algunos de los medios que suelen emplear. Si fuéramos lo suficientemente astutos, podríamos encontrar el cuerno o el colmillo que identifica a los seguidores de Malak en practicamente cualquier gran ciudad de Hirkam, guardando el mayor secreto sobre su existencia y sobre sus diabólicos ritos. Suelen recurrir a los Sarkul'Has y a criaturas malvadas como ogros y orcos cuando no hay más remedio que utilizar las armas.

Si bien el culto a Malak se ha prohibido oficialmente en Entrovia por un edicto del rey Zagor I de Monron, siempre había despertado cierta hostilidad cuando se declaraba su existencia.

Sus votos son solo de obediencia, y de hecho son fervientes defensores y practicantes de los excesos de la carne. A menudo utilizan estos placeres para atraer hacia su culto a individuos que puedan ser interesantes para la obtención de poder.

Extras:

Invocando a Malak. Por Cyrus Kylijan, Duque de Haram. (por Marco Castro)

 

 

Bradema. La diosa Olvidada, la de las Dos Caras, la Guardiana de la Sabiduría, la Señora de la Magia, la Dama Maldita.

Su culto, que estuvo desaparecido durante siglos hasta que renació de sus cenizas hace ya más de medio siglo, ha crecido desde entonces de forma lenta pero constante. Este crecimiento se ha producido especialmente en Shyrm, paradójicamente el único lugar donde se prohíbe su culto. Sus feligreses son perseguidos por los gobernantes shyrmis como criminales, y se dice que evitan las garras de los Vigilantes ocultándose en lugares inaccesibles.

En el resto del continente, los fieles de Bradema son vistos con curiosidad y tolerancia... si bien algunos temen de su dualidad, pues al igual que los brademitas protegen la sabiduría (a veces con excesivo celo) y favorecen la ciencia, también se dice que son capaces de castigar con terrible dureza a los que rompen sus preceptos o se oponen a su voluntad, gracias a las maldiciones que les otorga su diosa en forma de milagros.

Su símbolo es un libro abierto con un "I" en negro sobre fondo blanco en la página izquierda, y un "II" en blanco sobre fondo negro en la página derecha.